Beethoven en las venas

Hoy aprendí algo nuevo. Aprendí a vivir con lo que se tiene.
Cuando la Orchestre Métropolitain du Grand Montréal anunció la intención de presentar las nueve sinfonías de Beethoven en un fin de semana, no supimos qué pensar. Al principio, fue el entusiasmo de una "integral". Después, el temor: Montreal no es ni Berlín, ni Viena, Nézet-Séguin no es Rattle ni Gergiev, ninguna de las salas en Place des Arts es, ni mucho menos, una de las salas de la Musikverein. Por poner algunos ejemplos.
Sin embargo, hemos disfrutado. Y mucho. El viernes fueron la segunda y la tercera. Ayer sábado, de tarde, la sexta y la séptima. De noche, la primera y la novena. Hoy domingo, la octava, la cuarta y la quinta. En ese orden.
Por supuesto, la "metropolitana" de Montreal no es la de Nueva York, ni se comparará con tantas sinfónicas que andan por ahí, aunque parecería ser la mejor orquesta de Montreal, y nos ofreció un excelente fin de semana. Lleno de errores, pero también de aciertos. Excelente Yannik Nézet-Séguin y las cuerdas de la orquesta. A la hora de aplaudir, aplaudimos con ganas.
Por eso, repito, aprendí a aceptar lo que se tiene.




